El desbordante deseo de ilusiones me tiene presa.
¿Sabes de lo que te hablo?
Mi dignidad, mi orgullo y mi autoestima están atravesando el subsuelo, estoy contando las horas para acabar con todo el sufrimiento y ¿cuál es la solución? Existen tantas formas de ponerle fin al dolor.
Estoy atrapada en odio propio, mi desesperación no ofrece libertad.
De alguna forma me derrotan mis pensamientos.
Me rompen la armadura en cada batalla.
Yo peleo con el cuerpo desprotegido, el corazón agrietado y los sentimientos vulnerables a todos mis martirios.
Por eso espero poder ser fuerte y soportar el dolor, y es que si el tiempo no lo cura, éste sentimiento terminará siendo locura.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario