miércoles, 25 de enero de 2017

Liberosis

Cuando habla de él
 no puedo imaginar por cuanto tiempo
se tragó ese amor que presume
 con cada palabra que pronuncia,
sin siquiera percatarse.

Y cuando lo mira,
lo hace de una forma tan extrañamente singular;
me provoca la ambivalencia de no saber si amar u odiar.

Lo conoce de todo a todo,
desde sus extrañas manías
hasta sus sueños más profundos.

Lo percibe, por lo menos cincuenta veces,
más acertadamente que yo.
Y eso que juro haberlo visto
tal vez pasadas una vida o dos.

Me molesta que él sin darse cuenta
ha deslumbrado con la peculiar belleza de su alma
a alguien más.

Y la envidio a ella, 
que pudo conocerle,
qué dichosa es,
que le pudo hablar de frente,
muy a pesar de que, entre ellos
nada se pudo dar.






Crhysalismo

Un dolor intenso, fogoso, 
penetrando hasta calar en los huesos.

Placer, satisfacción, 
orgasmo mental que eleva al corazón;
la belleza de la autodestrucción.

No tiene permitido llorar,
aunque el alma se desangre.

No tiene permitido dudar,
aunque de respuestas tenga hambre.

Hasta que toque el cielo una vez más,
con la yema de mis dedos
entonces suplicaré que te mantenga en secreto.

Guardado bajo llave,
como un tesoro maravilloso.
Como la maldición que resguarda Pandora,
como las mariposas ocultas en un día lluvioso.

Así, 
oculto el corazón
en la tormenta del amor.