Un dolor intenso, fogoso,
penetrando hasta calar en los huesos.
Placer, satisfacción,
orgasmo mental que eleva al corazón;
la belleza de la autodestrucción.
No tiene permitido llorar,
aunque el alma se desangre.
No tiene permitido dudar,
aunque de respuestas tenga hambre.
Hasta que toque el cielo una vez más,
con la yema de mis dedos
entonces suplicaré que te mantenga en secreto.
Guardado bajo llave,
como un tesoro maravilloso.
Como la maldición que resguarda Pandora,
como las mariposas ocultas en un día lluvioso.
Así,
oculto el corazón
en la tormenta del amor.

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