jueves, 27 de noviembre de 2014

Incurables sentimientos

Estoy respirando mis recuerdos, llorando nostálgicas melodías del corazón. Una vez más, quiero adormecer éste dolor que atraviesa mis huesos.
Estuve buscando tanto tiempo algo que sólo su mirada me pudo mostrar.

En algún lugar, en algún momento quise tirarlo todo, pero él me salvo de destruir todo por lo que había luchado.
Él era lo que había estado esperando.
Constantemente intento gritar para que sepa que sigo a su lado, que no me iré mientras pueda darle mi fuerza para que siga de pie.

A cualquier lugar al que quiera ir, en cualquier momento, le daré mis alas para que vuele hasta ahí, mi aliento por si le falta al romper las cadenas que lo atan al pasado y mis ganas para que pueda reír.

Si mis palabras no pueden alcanzarlo me transformare un una corriente de viento que pueda acariciar su rostro y reconfortar todas sus emociones.
Yo estaré aquí, esperándolo como siempre, como se lo prometí mientras estábamos lejos, mientras nadábamos a contracorriente.

Sin ser nada, sin conocer nada el uno del otro ya estábamos unidos por un lazo de tragedias, de sonrisas, de miedos, de dolores que no parecían justos.

En algún lugar, en algún momento quise llorar hasta tener un motivo para reír, quise amar hasta que me doliera, quise guardar todos mis recuerdos y abrazar hasta perder el tacto.

No se cómo, ignoro el momento, pero me sobran las razones para estos incurables sentimientos.


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