jueves, 6 de noviembre de 2014

Fé, esperanza y sentimientos robados.

Mientras enciendo un cigarrillo, me pregunto
¿Qué es lo que la vida me ha dado?
Aparte de licores para mezclarlos con mi sangre, drogas para tranquilizar mi mente y tatuajes para gritar mis ideales.

Aprendí a esclavizar todos mis temores, 
aprendí a disfrutar el cometer errores,
aprendí a besar todos mis quejidos.

¿Quién sabe todo lo que mi cuerpo ha podido aguantar?
¿Quién sabe cuántas lágrimas he podido contener?
Yo no supliqué piedad, perdón ni ayuda a ningún Dios.
Estoy armando un rompecabezas con mis creencias, estoy buscando aún demasiadas piezas.
Tengo un ansioso corazón que está muriendo mientras avanzan las manecillas del reloj.

Mientras le doy la última calada al cigarrillo, me pregunto
¿Qué es lo que la vida me ha quitado?
Aparte de la esperanza, de la paciencia y de la fé.

Me ha quitado la fragilidad para desmoronarme con cada golpe que me dé,
me ha quitado el aliento y la vista, para aprender a conocer con los ojos cerrados y exhalar todos mis fracasos.

Mis labios se cansaron de rezar hace mucho tiempo.
Le hice un nudo a mi lengua.

La vida me enseño a caminar, para que cuando mis alas no pudieran levantar el vuelo no me quedara estancada en el mismo lugar.


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